Westminster, Declaración de Saboya y Londres 1689.
Del pacto de Dios con el hombre
1. La distancia entre Dios y la criatura es tan grande, que aunque las criaturas razonables le deben obediencia como su Creador, sin embargo, nunca podrían tener ningún fruto de él, como su bienaventuranza y recompensa, sino por alguna condescendencia voluntaria de parte de Dios, que él se ha complacido en expresar a modo de pacto.
1. La distancia entre Dios y la criatura es tan grande, que aunque las criaturas razonables le deben obediencia como su Creador, sin embargo, nunca podrían haber alcanzado la recompensa de la vida, sino por alguna condescendencia voluntaria de parte de Dios, que él se ha complacido en expresar a modo de pacto.
1. La distancia entre Dios y la criatura es tan grande, que aunque las criaturas razonables le deben obediencia como su creador, sin embargo, nunca podrían haber alcanzado la recompensa de la vida sino por alguna condescendencia voluntaria de parte de Dios, que él se ha complacido en expresar a modo de pacto.
2. El primer pacto hecho con el hombre fue un pacto de obras, en el que se prometió vida a Adán, y en él a su posteridad, con la condición de una obediencia perfecta y personal.
2. El primer pacto hecho con el hombre, fue un pacto de obras, en el que se prometió vida a Adán, y en él a su posteridad, con la condición de una obediencia perfecta y personal.
3. Habiendo hecho el hombre, por su caída, incapaz de vivir por ese pacto, el Señor se complació en hacer un segundo, comúnmente llamado el pacto de gracia: en el cual ofreció gratuitamente a los pecadores la vida y la salvación por Jesucristo, exigiéndoles fe en él, para que puedan ser salvos, y prometiendo dar a todos los que están ordenados a la vida, su Espíritu Santo, para que estén dispuestos y sean capaces de creer.
3. Habiendo sido el hombre, por su caída, incapaz de vivir por ese pacto, el Señor se complació en hacer un segundo, comúnmente llamado el Pacto de Gracia; en el cual ofrece gratuitamente a los pecadores la vida y la salvación por Jesucristo, exigiéndoles fe en él para que puedan ser salvos, y prometiendo dar a todos los que están ordenados a la vida, su Espíritu Santo, para que estén dispuestos y sean capaces de creer.
2. Además, habiéndose puesto el hombre bajo la maldición de la ley por su caída, agradó al Señor hacer un pacto de gracia, en el cual ofrece gratuitamente a los pecadores vida y salvación por Jesucristo, exigiéndoles fe en él, para que puedan ser salvos; y prometiendo dar a todos los que son ordenados para la vida eterna, su Espíritu Santo, para que estén dispuestos y sean capaces de creer.
4. Este pacto de gracia se establece con frecuencia en la Escritura con el nombre de testamento, en referencia a la muerte de Jesucristo, el testador, y a la herencia eterna, con todas las cosas que le pertenecen, legadas en él.
4. Este pacto de gracia se establece con frecuencia en la Escritura con el nombre de testamento, en referencia a la muerte de Jesucristo el testador, y a la herencia eterna, con todas las cosas que le pertenecen, legadas en ella.
5. Este pacto fue administrado de manera diferente en el tiempo de la ley, y en el tiempo del evangelio: bajo la ley fue administrado por promesas, profecías, sacrificios, circuncisión, el cordero pascual y otros tipos y ordenanzas entregados al pueblo de los judíos, todos pre-significando a Cristo venidero, los cuales fueron para entonces suficientes y eficaces, por medio de la operación del Espíritu, instruir y edificar a los elegidos en la fe en el Mesías prometido, por quien tuvieron plena remisión de pecados y salvación eterna, y se llama el Antiguo Testamento.
5. Aunque este pacto ha sido administrado de manera diferente y variada con respecto a las ordenanzas e instituciones en el tiempo de la ley, y desde la venida de Cristo en la carne; sin embargo, por la sustancia y eficacia de él, para todos sus fines espirituales y salvadores, es uno y el mismo; a causa de lo cual varias dispensaciones, se llama el Antiguo y Nuevo Testamento.
3. Este pacto es revelado en el evangelio; primero que nada a Adán en la promesa de salvación por la simiente de la mujer, y después por pasos más adelante, hasta que el descubrimiento completo del mismo fue completado en el Nuevo Testamento; y está fundado en esa transacción de pacto eterno que fue entre el Padre y el Hijo acerca de la redención de los elegidos; y es solo por la gracia de este pacto que todos los de la posteridad de Adán caído que alguna vez se salvó obtuvo la vida y la bendita inmortalidad, siendo el hombre ahora completamente incapaz de aceptar con Dios en los términos en que Adán se encontraba en su estado de inocencia.
6. Bajo el evangelio, cuando Cristo la sustancia fue exhibida, las ordenanzas en las que se dispensa este pacto, son la predicación de la Palabra, y la administración de los sacramentos del Bautismo y la Cena del Señor; los cuales, aunque menos en número, y administrados con más sencillez y menos gloria exterior, sin embargo, en ellos se presenta con más plenitud, evidencia y eficacia espiritual a todas las naciones, tanto judíos como gentiles; y se llama el Nuevo Testamento. Por lo tanto, no hay dos pactos de gracia que difieran en sustancia, sino uno y el mismo bajo varias dispensaciones.


