Te escribo para que sepas cómo debe conducirse uno en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios vivo, columna y sostén de la verdad.

1 Timoteo 3:15 NBLA

Con respecto al tema de la iglesia creemos que:

La Iglesia católica o universal, que (con respecto a la obra interna del Espíritu y la verdad de la gracia) puede llamarse invisible, se compone del número completo de los elegidos que han sido, son o serán reunidos en uno bajo Cristo, su Cabeza; la Iglesia es la esposa, el cuerpo, la plenitud de Aquel que lo llena todo en todo.(1)

(1) Heb. 12:23. Col. 1:18. Efe. 1:10, 22, 23; y 5:23, 27, 32.

Todos los que, en todo el mundo, profesan la fe del evangelio y obediencia a Dios por medio de Cristo, conforme al evangelio, que no destruyen su propia profesión mediante algún error que everta el fundamento o conductas contrarias a la santidad, son y pueden ser llamados santos visibles;(2) de los tales deben estar constituidas todas las congregaciones locales. (3)

(2) 1 Cor. 1:2. Hch. 11:26. | (3) Rom. 1:7. Efe. 1:20-22.

Las iglesias más puras bajo el cielo están sujetas a la impureza y al error, (4) y algunas se han degenerado tanto que han llegado a ser no iglesias de Cristo sino sinagogas de Satanás;(5) sin embargo, Cristo siempre ha tenido y siempre tendrá un Reino en este mundo, hasta el fin del mundo, compuesto de aquellos que creen en Él y profesan Su nombre. (6)

(4) 1 Cor. 15. Apo. 2; y cap. 3. | (5) Apo. 18:2. 2 Tes. 2:11, 12 | (6) Mat. 16:18. Sal. 72:17; y Sal. 102:28. Apo. 12:17.

La Cabeza de la iglesia es el Señor Jesucristo, quien por el designio del Padre está investido de una manera suprema y soberana con toda autoridad para el llamamiento, establecimiento, orden o gobierno de la iglesia. (7)

(7) Col. 1:18. Mat. 28:18-20. Efe. 4:11, 12.

En el ejercicio de esta autoridad que le ha sido confiada, el Señor Jesús, a través del ministerio de Su Palabra y por Su Espíritu, llama a Sí mismo del mundo a aquellos que le han sido dados por Su Padre, (9) para que anden delante de Él en todos los caminos de la obediencia que Él les prescribe en Su Palabra. (10) A los así llamados, les ordena andar juntos en sociedades locales, o iglesias, para su edificación mutua y la debida observancia de la
adoración pública que Él demanda de ellos en el mundo. (11)

(9) Jua. 10:16; 12:32. | (10) Mat. 28:20. | (11) Mat. 18:15-20.

Los miembros de estas iglesias son santos por su llamamiento, y en una forma visible manifiestan y evidencian (en y mediante su profesión de fe y su conducta) su obediencia a ese llamamiento de Cristo;(12) y voluntariamente acuerdan andar juntos, conforme al designio de Cristo, dándose a sí mismos al Señor y mutuamente, por la voluntad de Dios, en profesada sujeción a las ordenanzas del evangelio. (13)

(12) Rom. 1:7. 1 Cor. 1:2. | (13) Hch. 2:41, 42; 5:13, 14. 2 Cor. 9:13.

A cada una de estas iglesias así reunidas, conforme a Su voluntad declarada en Su Palabra, el Señor Jesús ha dado todo el poder y autoridad en cualquier sentido necesario para continuar implementando ese orden en la adoración y la disciplina que Él ha instituido para que lo guarden, con mandatos y reglas, para el debido y correcto ejercicio y ejecución de ese poder. (14)

(14) Mat. 18:17, 18. 1 Cor. 5:4, 5 con el v. 13. 2 Cor. 2:6-8.

Una iglesia local, reunida y completamente organizada conforme a la voluntad de Cristo, está compuesta por oficiales y miembros; los oficiales designados por Cristo que deben ser escogidos y apartados por la iglesia (así llamada y reunida), para que la particular administración de las ordenanzas y la ejecución del poder o el deber que Él les confía o a los cuales los llama continúen hasta el fin del mundo, son los obispos o ancianos, y los diáconos. (15)

(15) Hch. 20:17 con el v. 28. Fil. 1:1.

Last modified: 2024-02-25
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