El Catecismo de Heidelberg, quizá la declaración confesional más amada del siglo XVI, ha proporcionado «consuelo en la vida y en la muerte» a generaciones de cristianos piadosos de las iglesias holandesas. Aunque fue escrito desde la tradición paidobautista con bastante explicitud, su hermoso lenguaje devocional y sus expresiones precisas de las cosas profundas de la fe cristiana han sido amados en muchas comuniones eclesiásticas diferentes. Pocos se dan cuenta hoy de que ha desempeñado un importante papel en la vida de los bautistas.
Dr. James M. Renihan, prólogo de un catecismo ortodoxo, pag. v, legado bautista confesional
En las dos últimas décadas, la teología escolástica posterior a la Reforma ha disfrutado de un periodo de reevaluación por parte de los eruditos, lo que ha llevado a una creciente
apreciación de la calidad y el contenido de la obra producida durante esta época. El Catecismo de Heidelberg es un monumento a la excelencia de la teología de este periodo. Las declaraciones doctrinales precisas, expresadas en un lenguaje profundamente
devocional, demuestran la importancia práctica de la teología para la vida de los creyentes. Reconociendo este hecho, Hércules Collins tomó estas declaraciones y las adaptó (o quizás
las complementó) para que concordaran con sus propias convicciones sobre el bautismo de creyentes. El resultado final es una declaración maravillosa, práctica y útil para las iglesias
bautistas.
Last modified: 2024-06-17


