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La teología del Pacto en Gálatas: Justificados por la Fe

Este es ya el cuarto domingo en el que seguimos estudiando el libro de Gálatas capítulo 3, hemos aprendido en las clases anteriores que la justicia se alcanza por la fe, como está escrito “Creyó Abraham a Dios y le fue contado por justicia”.

En la clase pasada aprendimos con respecto al pacto que Dios hizo con Abraham, y el día de hoy corresponde volver a hablar acerca de ese pacto.

Antes de continuar me es importante explicar que es la Teología del Pacto.

Existen varias reglas para tratar de entender y explicar la Escritura, reglas de hermenéutica tales como estudiar un texto dentro de su contexto, y hay tres tipos de contexto que debemos tener en cuenta al estudiar:

  1. El contexto cultural, es decir, a quienes se escribió el texto, tratando de entender sus formas de expresión; hay varios modismos que encontramos en las Escrituras, como por ejemplo Job 19:20 que dice que “solo he escapado con la piel de mis dientes”.
  2. El contexto gramático, es decir, como se escribió el texto; hay diferentes géneros literarios dentro de la Escritura, tales como: poético, narrativa histórica, sapiencial, profético, apocalíptico, etc.
  3. El contexto histórico, es decir, cuando se escribió el texto, esto nos ayuda a entender los tiempos en los que desarrollan los eventos y los mensajes.

Pero, no solo eso, también tenemos marcos de estudio. Nosotros en nuestra tradición reformada entendemos la Escritura como la narrativa completa que desarrolla la historia de como Dios se relaciona con el ser humano.

La teología del pacto establece que hay tres pactos, un pacto entre las personas de la Trinidad conocido como el pacto de redención: el pacto en el cual la Trinidad establece que el Hijo debe morir por los pecados de la humanidad encarnándose y humillándose; el pacto de obras: el cual es el pacto entre Dios y Adan, en el cual se le dio la orden de no comer del fruto del árbol del conocimiento del bien y el mal; y el pacto de gracia el cual es el desarrollo en la historia de como el pacto de redención se va cumpliendo. De este pacto hablaremos un poco el día de hoy.

Este pacto de gracia se va revelando a través de las Escrituras hasta llegar a su culminación en Cristo, quien establece un Nuevo Pacto entre Dios y su pueblo. Este pacto lo encontramos por primera vez mencionado en Genesis 3:15; en esta Escritura leemos que Dios promete a uno de la simiente de Eva que vendrá a aplastarle la cabeza a la serpiente, pero que el que ha de aplastarle la cabeza también sufrirá un ataque de la serpiente, ya que esta le “herirá en el talón”.

En el mismo capítulo nos enseña que “Dios vistió al hombre de pieles”, esta vestimenta, según las Escrituras “Dios las hizo”. Hasta ahora nos encontramos con otro verso que nos enseña la interacción personal de Dios con la creación, por ejemplo: Dios creó los cielos y la tierra con Su voz, sin embargo, plantó un huerto; Dios ordenó que del polvo de la tierra salieran las bestias del campo, sin embargo, Dios, del polvo de la tierra, Él mismo formo al hombre; esto nos indica su dedicación en ciertos aspectos, donde Dios mismo se toma el tiempo para inter actuar de manera personal con su creación. Pues bien, el hombre después de pecar, se vistió de las hojas de una higuera, y así, la orden que una vez le fue dada de “cuidar” el huerto y cultivarlo, ahora era corrompida, porque con las manos que una vez cuido ese huerto, ahora las usaba para destruir el huerto y revestirse de hojas. Dios sin embargo, queriéndonos enseñar algo mas profundo, Él mismo reviste al hombre de pieles, para lograr dicho propósito Dios tuvo que, personalmente, matar a un animal, curtir la piel y revestir al hombre de ese animal, para enseñarnos que solo alguien externo al hombre era quien podría salvarlo, si bien sería uno de su descendencia, de alguna manera Dios tendría que intervenir.

La siguiente historia que nos encontramos es la historia de Cain y Abel; recordemos la promesa dada a Adan y Eva “tu descendencia le aplastará la cabeza a la serpiente”. Lo mas lógico para Adan y Eva era que tenían que tener hijos. Y si bien, ellos no solo tuvieron dos hijos, con estos dos hijos Dios nos da una lección muy importante, que si bien un descendiente de Adan le aplastaría la cabeza a la serpiente, los descendientes de Adan eran imperfectos, y lo vemos porque en el momento en que pudiéramos poner nuestras esperanzas en Abel, quien ofreció un altar a Dios y que fue aceptado por Dios, y que pudiésemos creer que este podría aplastarle la cabeza a la serpiente, en ese momento, el hermano de Abel, Cain, lo mató por celos. Y en este momento bien podríamos perder toda esperanza. ¿Cómo hemos de esperar que en Cain nos venga descendencia que pueda derrotar a la serpiente? Pero esto es para que aprendamos a confiar en la Palabra de Dios, que no miente, sino que es fiel.

Luego nos encontramos con otro hijo de Adan, Set, quien, como dijo Eva “Dios me lo dio en lugar de Abel, pues Cain lo mató”. Y de este hombre tenemos una genealogía de donde viene Noe, quien halló gracia delante de Dios, y quien Dios usó para salvar a la humanidad. Dios con Noe hizo un pacto, en el cuál Dios prometió no volver a destruir a la tierra con agua. Es a través de Sem, hijo de Noe que Abraham es nacido, muchas generaciones después. Es a este Abraham que Dios llama y le dice “En ti serán benditas todas las naciones de la tierra”. Este es el pacto de Dios con Abraham.

En Gálatas 3:15 se nos dice que “Un pacto, aunque sea humano, una vez ratificado nadie puede invalidarlo, ni añadirle condiciones, ni quitarle beneficios”. En otras palabras “ratificar” indica que cuando un testador muere, el testamento que queda, tal cual queda, es la voluntad del testador, mientras el testador vive, el testamento puede cambiar, se le pueden hacer enmiendas, anexiones, condiciones y mejoras, pero una vez ratificado, es decir, ya sellado, este testamento no puede cambiar. Este pacto (testamento) de Dios con Abraham es una promesa “en ti serán benditas todas las naciones de la tierra”, pero Dios no termina con una promesa hecha solo a Abraham, sino que también como lo dice el verso 16 “y a tú descendencia”, es decir, las promesas de Dios no son solo dadas a Abraham, sino también a la descendencia de Abraham. Ahora, Pablo juega con las palabras de dicha promesa diciendo “no dice a TUS descendencias” sino “a TU descendencia”. Y esto es muy importante de entender, ya que mas adelante Pablo hablará de las “descendencias” de Abraham, tratemos de explicar este texto:

  1. Sabemos que Abraham tuvo un hijo con la sierva de su esposa, es decir, con Agar, una egipcia.
  2. De esta relación con Agar nació un hijo quien fue llamado Ismael.
  3. La Escritura menciona que de Ismael nacieron todas las naciones árabes.

Pues bien, antes del nacimiento de Ismael, Dios le dijo a Abraham: No temas Abraham, Yo Soy tu escudo, y tu galardón será grande. La replica de Abraham fue que: ¿para qué bendecirme en gran manera si al final todo se irá a los hijos de mis siervos? a lo cuál Dios respondió “cuenta las estrellas, así de grande será TU descendencia”, y Abraham creyó a Dios y esto le fue contado por justicia.

Tiempo después del nacimiento de Ismael, Dios le volvió a prometer a Abraham (mas bien, ratificó su pacto a través de la circuncisión y sacrificio de animales, porque Dios no puede morir wink wink) que SU descendencia sería grande, pero que esta descendencia vendría a través de Sara, la mujer de Abraham, quien era estéril y vieja, Abraham oró a Dios diciéndole “que Ismael sea bendito delante de ti”, pero Dios prometió una vez mas una descendencia a través de Sara.

Poco tiempo después la promesa de Dios se cumplió, le nació un hijo a Sara y a este se le llamó Isaac. Es a través de Isaac que Dios prometió traer bendición a todas las naciones de la tierra.

Y para demostrarlo una vez mas, en Genesis 22, Dios le habla a Abraham y le dice: Toma a tu hijo, a TU único hijo y ve a la tierra de Moriah que yo te mostrare y ofrécelo en sacrificio para mi.

¿Acaso no tenía Abraham un hijo mas llamado Ismael? Claro, y aún cuando pudiéramos llegar a la conclusión de que Ismael ya había sido expulsado del campamento de Abraham, aún así la frase “TU ÚNICO hijo” nos enseña que a través de ese hijo es que Dios estaba cumpliendo Su pacto con Abraham.

Habiendo aclarado que LA descendencia de Abraham es una, Pablo explica “esa descendencia es Cristo”. Y claro, sabemos que al final de la historia está Cristo, como descendiente directo de Abraham, pero Pablo no solo está mencionando a Cristo como el descendiente directo de Abraham sino que LA descendencia de Abraham ES Cristo, y esto debemos entenderlo dentro de la explicación antes dada con respecto a la teología del pacto.

LA descendencia de Abraham era un tipo. ¿Qué es un tipo? Un tipo es figura de alguna realidad espiritual futura, preparada por inspiración divina; lo que quiere decir que son proféticos, y no son meras ilustraciones, un tipo es realmente una representación de la realidad espiritual que habría de manifestarse plenamente en Jesús.

A lo largo de la Escritura Dios llama a muchos “mi ungido” es decir “mi Cristo”, todos estos tipos apuntaban al verdadero Cristo, quien es Jesús. Es decir, Abel fue un tipo de Cristo, quien ofreció un sacrificio a Dios el cual fue bien recibido ya que era un sacrificio como Dios lo demandaba, pero Abel no era Cristo, y se demuestra porque fue muerto a mano de su hermano, tal como Jesús, muerto a mano de sus hermanos, pero Abel, siendo una mera figura y sombra, murió y no resucitó, pero Cristo si murió y si resucitó. Noe fue un tipo de Cristo, quien a través de la obediencia a la Palabra de Dios construyó un arca para salvar a los suyos, pero no pudo ser Cristo ya que en su carácter falible, este plantó una viña y se emborrachó; sin embargo, Cristo nuestro Señor es de un carácter infalible, ya que después de haber soportado toda la ira de Dios no volvería a probar del fruto de la vid hasta que estuviera en el Reino con su Padre. Y así cada uno de los hombres con los que Dios hizo un pacto manifiestan esta tipología, muestran a manera de sombra la realidad divina de Cristo.

En este caso, la descendencia de Abraham es un tipo de Cristo, quienes primero debían someterse a la Ley. Como lo dice Gálatas 3:17. Pablo primero nos quiere enseñar que la Ley no vino como condición a la promesa, sino que la Ley solamente fe dada por causa de la promesa a la descendencia de Abraham para que fuese una guía.

Primero: La promesa de Dios fue dada a Abraham, previo a la Ley.

Segundo: Esta promesa o pacto de Dios fue ratificado a través del derramamiento de sangre, una vez ratificado, este pacto no podía ser anulado.

Tercero: la Ley fue dada 430 años después del pacto ratificado, esta Ley no anulaba ni modificaba el pacto.

¿Cuál es el pacto?¿Y cuál es la promesa? Que en Abraham serían benditas TODAS las naciones de la tierra. Y la Ley, ¿Qué nos enseña entonces? La Ley, dice Pablo, fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniera LA descendencia a la cual había sido hecha la promesa.

Detengámonos un momento. Ya hablamos de que no hay DESCENDENCIAS sino UNA descendencia. Y si bien esta descendencia es Cristo, al final sigue siendo UN tipo de Cristo.

Recapitulando: Abel era descendiente de Adan (recordemos que de la descendencia de Adan y Eva vendría uno que le aplastaría la cabeza a la serpiente), el ofreció un sacrificio a Dios, este sacrificio fue aceptado por Dios, pero Abel NO fue quién le aplastó la cabeza a la serpiente, ¿por qué? Porque Abel no pudo pasar por la prueba mas grande a la que nos hemos de enfrentar todos: la muerte. Es decir: Abel era un tipo de Cristo, pero NO era Cristo.

Así la Ley fue introducida por causa de las transgresiones, para mostrarnos que todos los TIPOS de Cristo NO eran Cristo, David fue un gran hombre, y Dios le amaba y estaba con él, David era un hombre “conforme al corazón del Señor”, pero NO era Cristo, y la Ley lo demostraba, porque NO era perfecto, era un asesino, un ladrón, un hombre con fallas. Salomón era descendiente de David, a David se le prometió que de su descendencia vendría UNO que construiría un templo al Señor para que El viviera entre su pueblo, y Salomon vino, descendiente de David y le construyó un templo al Señor, sin embargo la Ley demostró que Salomon no era EL Cristo, ya que Salomon ademas de haber construido un templo para el Señor, también construyó altares para otros dioses.

Así la Ley, dice Pablo, nos es una guía, como dice en el griego: Un pedagogo. Este pedagogo quien era un esclavo que enseñaba a los niños entre 6 y 16 años en cuanto a la ética del hogar, este pedagogo enseñaba y tenía el poder de castigar a los niños bajo su cuidado, y su instrucción era para que cuando llegará la promesa, esto es, la herencia del padre, este niño ya adulto sabría cómo comportarse adecuadamente en cuanto a los asuntos y negocios de su padre.

Pero, no me quiero adelantar, hablaremos mas de eso en la próxima clase, por hoy quiero terminar explicando unos versículos mas y una explicación final.

Pablo prosigue a enseñar, La Ley fue introducida por causa de las transgresiones, pero esta Ley fue entregada a través de la mano de Moises, todo esto es en preparación para enseñarnos acerca del pedagogo, quien nos guía al verdadero Cristo, pero Pablo termina con “un mediador no representa a uno solo, pero Dios es uno solo”. ¿Qué quiere decir esto?

Pues bien, que Moises sirve como mediador (un tipo de Cristo, per NO EL Cristo) entre Dios y el pueblo de Israel, y entre Israel y Dios. Moises llevaba el mensaje de Dios hacia el pueblo, y llevaba la respuesta del pueblo ante Dios. Sin embargo, en el pacto Abrahámico no vemos a un mediador entre Dios y Abraham, sino que vemos a Dios directamente lidiando con Abraham, de tal manera que Dios nos enseña así que, en este Nuevo Pacto con EL Cristo, no necesitaríamos un mediador solamente humano y falible, sino UNO que es verdaderamente humano y verdaderamente divino, esto es Cristo, el Dios Hombre, quien es el UNICO mediador entre Dios y los hombres, pero quien es Dios por sobre todas las cosas, UN SOLO DIOS.

Para finalizar, en palabras de Jeffrey Johnson:

  • El Pacto Abrahámico prometió el Evangelio
  • El Pacto Mosaico explicó el costo del Evangelio
  • El Nuevo Pacto estableció el Evangelio.

Hermanos, ¡Creamos en el Evangelio y vivamos en Paz!

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