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1 Pedro 1:3-4

  1. Introducción
    • Invocación: Venga también a mí Tu misericordia, oh SEÑOR, Tu salvación, conforme a Tu palabra. Salmo 119:41
    • Lectura del Texto:

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien, según Su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, para obtener una herencia incorruptible, inmaculada, y que no se marchitará, reservada en los cielos para ustedes. 1 Pedro1:3-4

  1. Propósito: Explicar sobre el nuevo nacimiento y la vida eterna.
  2. Exposición Doctrinal
    • Contexto:
      • Los versículos anteriores a los que hoy estudiamos describen la obra de la Trinidad en su misión de salvar al hombre, resaltando:
        • El Padre, en su presciencia, nos ha elegido. La presciencia se refiere a su acto de predestinación.
        • El Espíritu Santo obra en nosotros la santificación, es decir, aparta a los que el Padre ha escogido para obedecer a Cristo. Este proceso se llama regeneración, que precede a la fe.
        • El Hijo nos redime con su sangre, un acto que podemos entender como análogo a las practicas del sumo sacerdote en el Antiguo Testamento, acto que implica:
          • La purificación y perdón de pecados:
            • Y según la ley, casi todo ha de ser purificado con sangre, y sin derramamiento de sangre no hay perdón. Hebreos 9:22
            • Pero si andamos en la Luz, como Él está en la Luz, tenemos comunión los unos con los otros, y la sangre de Jesús Su Hijo nos limpia de todo pecado. 1 Juan 1:7
          • La redención:
            • En Él tenemos redención mediante Su sangre, el perdón de nuestros pecados según las riquezas de Su gracia que ha hecho abundar para con nosotros. Efesios 1:7-8
            • Pero cuando Cristo apareció como Sumo Sacerdote de los bienes futuros, a través de un mayor y más perfecto tabernáculo, no hecho con manos, es decir, no de esta creación, entró al Lugar Santísimo una vez para siempre, no por medio de la sangre de machos cabríos y de becerros, sino por medio de Su propia sangre, obteniendo redención eterna. Hebreos 9:11-12
    • Exposición del Texto:
      • Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo:
        • Pedro inició con una salutación, pero su segunda forma de iniciar su mensaje es con una alabanza. La primera palabra en griego es EULOGEO, que quiere decir “hablar bien”, si bien es traducida como “bendito”, esta palabra denota una expresión de alabanza.
        • Pedro utiliza las mismas palabras que Pablo en Efesios 1:3: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo”. ¿Estaba Pedro influenciado por Pablo en su estilo de escritura? Esta expresión de alabanza es muy común de la usanza Judía, la cual expresa una alabanza a Dios, en el caso cristiano se expresa una alabanza a Dios, quien es también Dios de Jesús; Dios de Jesús en cuanto su humanidad, pero Padre del Hijo en su naturaleza divina, ya que Dios el Hijo es engendrado del Padre, y no es engendrado por su encarnación, sino que como diría Pablo: Pero cuando vino la plenitud del tiempo, Dios envió a Su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, Gálatas 4:4. En esta Escritura Pablo nos muestra que el Hijo fue enviado a ser encarnado, es decir, el Hijo preexiste a la encarnación.
        • ¿Por qué hay que bendecir a Dios? ¿Cuál es el motivo de dicha alabanza?
      • Quien según Su gran misericordia:
        • Le alabamos porque, en Su gran misericordia, se propuso hacer algo en nosotros, por nosotros o para nosotros. Ese “algo” lo explicaremos en la siguiente oración, pero por ahora entendemos que expresamos esta bendición inicial porque Dios, en Su gran misericordia, se propuso hacer algo.
        • La palabra “misericordia” proviene del latín “misere” (miseria) y “cordis” (corazón). Esta palabra expresa tener un corazón por los miserables, por aquellos que viven en dolor y miseria. Dios, el Padre, en su pre conocimiento, nos eligió a nosotros, pobres pecadores, que estábamos sufriendo, con dolor y en miseria. Como dice Pablo en Efesios 2: “Pero Dios, que es rico en misericordia, por causa del gran amor con que nos amó, aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia ustedes han sido salvados)” (Efesios 2:4-5 NBLA).
      • Nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva:
        • Por Su gran misericordia, por causa del gran amor con que nos amó, Dios nos hizo renacer, es decir, nos hizo nacer de nuevo.
        • Este es el nuevo nacimiento explicado por nuestro Señor Jesús, quien le dijo a Nicodemo: te es necesario nacer de nuevo; y luego añade: lo que es nacido de carne, carne es; lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. Quien no nace del Espíritu y del agua no entrará al reino de los cielos.
        • En el capítulo 1 de Juan, Juan explica lo siguiente: Pero a todos los que lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en Su nombre, que no nacieron de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios Juan 1:12-13 NBLA. Este nuevo nacimiento es causado por Dios, como lo dice en este verso “nacieron de Dios”, en otras palabras: Dios nos hizo nacer de nuevo.
      • Mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos:
        • La Escritura dice: Y con Él nos resucitó y con Él nos sentó en los lugares celestiales en Cristo Jesús, Efesios2:6
        • La muerte de Jesús era necesaria, es a través de su muerte que todos nuestros pecados han sido perdonados, como lo dice la Escritura en:
          • Pues lo que la ley no pudo hacer, ya que era débil por causa de la carne, Dios lo hizo: enviando a Su propio Hijo en semejanza de carne de pecado y como ofrenda por el pecado, condenó al pecado en la carne, Romanos 8:3
          • Al que no conoció pecado, lo hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él. 2 Corintios 5:21
          • Él mismo llevó nuestros pecados en Su cuerpo sobre la cruz, a fin de que muramos al pecado y vivamos a la justicia, porque por Sus heridas fueron ustedes sanados. 1 Pedro 2:24
          • Pero Él fue herido por nuestras transgresiones, Molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, Y por Sus heridas hemos sido sanados. Isaías 53:5
        • Sin embargo, no todo termina ahí, si bien, el sacrificio de Jesús garantiza el perdón de nuestros pecados, es mediante su resurrección que renacemos a una nueva vida en Cristo, ¿Y como es que sucede esto? Por los medios de Gracia:
          • Es en el bautismo en agua que nos encontramos con esta hermosa promesa:
            • Por tanto, hemos sido sepultados con Él por medio del bautismo para muerte, a fin de que como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida. Porque si hemos sido unidos a Cristo en la semejanza de Su muerte, ciertamente lo seremos también en la semejanza de Su resurrección. Romanos 6:4-5
          • Pero no es por el agua que esto sucede, sino que es por la Gracia, por medio de la fe:
            • »Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por la fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. Gálatas 2:20
            • También en Él ustedes fueron circuncidados con una circuncisión no hecha por manos, al quitar el cuerpo de la carne mediante la circuncisión de Cristo; habiendo sido sepultados con Él en el bautismo, en el cual también han resucitado con Él por la fe en la acción del poder de Dios, que lo resucitó de entre los muertos. Colosenses 2:11-12
          • Es por la fe en Cristo que somos muertos, sepultados y resucitados en Cristo, y es en el sacramento del bautismo que se nos promete que así como el agua limpia nuestros cuerpos, el Espíritu nos lava internamente, de modo que ahora aspiramos a una nueva vida en Cristo:
            • Y correspondiendo a esto, el bautismo ahora los salva a ustedes, no quitando la suciedad de la carne, sino como una petición a Dios de una buena conciencia, mediante la resurrección de Jesucristo 1 Pedro 3:21
      • Para obtener una herencia incorruptible, inmaculada, y que no se marchitará:
        • Y si somos hijos, somos también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si en verdad padecemos con Él a fin de que también seamos glorificados con Él. Romanos 8:17
        • ¿Puede una mujer olvidar a su niño de pecho, Sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Aunque ella se olvidara, Yo no te olvidaré. En las palmas de Mis manos, te he grabado; Tus muros están constantemente delante de Mí. Isaías 49:15-16
        • La promesa final del Padre es darnos una vida eterna, ya que hemos nacido de nuevo, esta nueva vida es eterna. La vida antigua era corruptible debido a que nacimos en Adán, con una naturaleza pecaminosa, una naturaleza que ya viene manchada conocida como el pecado original. Los que hemos nacido en Adán estamos destinados a morir. Ahora en nuestra nueva vida, que es en Cristo, hemos nacido de una simiente incorruptible, es decir, debido a que ya no tenemos la naturaleza pecaminosa, el pecado ya no gobierna en nosotros para llevarnos a la muerte, inmaculada, ya sin las manchas del pecado original sino ahora revestidos de la justicia de Cristo, una vida eterna, que jamas se marchitará:
          • Una voz dijo: «Clama». Entonces él respondió: «¿Qué he de clamar?». Que toda carne es como la hierba, y todo su esplendor es como la flor del campo. Se seca la hierba, se marchita la flor cuando el aliento del SEÑOR sopla sobre ella; en verdad el pueblo es hierba. Isaías 40:6-7
          • Por tanto, tal como el pecado entró en el mundo por medio de un hombre, y por medio del pecado la muerte, así también la muerte se extendió a todos los hombres, porque todos pecaron Romanos 5:12
          • Sin embargo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, aun sobre los que no habían pecado con una transgresión semejante a la de Adán, el cual es figura de Aquel que había de venir. Romanos 5:14
          • Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de Uno los muchos serán constituidos justos. Romanos 5:19
          • Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. 1 Corintios 15:22
          • Será como árbol plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo y su hoja no se marchita; en todo lo que hace, prospera. No así los impíos, que son como paja que se lleva el viento Salmo 1:3-4
          • Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en Mí y Yo en él, ese da mucho fruto, porque separados de Mí nada pueden hacer. Juan 15:5
        • Sin embargo hay cristianos hoy día que creen que la vida eterna puede perderse, entonces ya no se cumpliría esta palabra: para obtener una herencia incorruptible. No nos equivoquemos, no cometamos el error de leer un texto fuera de su contexto, la idea principal que Pedro nos está transmitiendo es que:
          • Dios, por su misericordia nos hizo nacer de nuevo
          • Por medio de la resurrección de Cristo
          • Para obtener la herencia que es la vida eterna
          • Esta no se puede perder, porque Cristo ya resucito, Dios ya nos hizo nacer de nuevo.
        • La palabra “para obtener” no indica que nosotros debemos hacer algo para obtenerla, tampoco indica que después de nacidos de nuevo eventualmente la obtendremos, muchos menos indica que hay una condición. Sino que indica que, para poder obtener la vida eterna tenemos que nacer de nuevo, es decir: para obtener la herencia incorruptible, inmaculada y que no se marchitará jamas (es decir, la vida eterna) tenemos que nacer de nuevo, esto lo causo Dios, el medio que usó para causarlo fue la resurrección de su Hijo Jesucristo, nosotros somos conectados a esta resurrección en el medio de gracia del bautismo por la fe en Cristo.
        • Cuando Jesús habló con Nicodemo, Jesús le dijo: Quien no nace del Espíritu y del agua no entrará al reino de los cielos. Pues nosotros ya hemos nacido de nuevo, Dios el Padre lo causó, ahora hemos recibido la herencia: el reino de los cielos, la vida eterna.
      • Reservada en los cielos para ustedes:
        • Pablo enseña lo siguiente en la carta a los Efesios: Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo. Efesios 1:3
        • Esta palabra podría indicarnos que todas estas bendiciones nos serán dadas cuando hayamos muerto y estemos con Cristo en el cielo, sin embargo quiero explicar dos cosas: La vida presente y la vida futura
        • La vida futura: Cristo nos prometió que en la vida por venir seríamos transformados, el prometió darnos cuerpos inmortales, que ya no volverían a enfermar ni a envejecer ni a morir, misma enseñanza que Pablo dio a los corintios, esto nos enseña que en la vida futura ya no habrá mas dolor, ni lamento, ni muerte:
          • En la casa de Mi Padre hay muchas moradas; si no fuera así, se lo hubiera dicho; porque voy a preparar un lugar para ustedes. Y si me voy y les preparo un lugar, vendré otra vez y los tomaré adonde Yo voy; para que donde Yo esté, allí estén ustedes también. Juan 14:2-3
          • Porque sabemos que si la tienda terrenal que es nuestra morada, es destruida, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha por manos, eterna en los cielos. Pues, en verdad, en esta morada gemimos, anhelando ser vestidos con nuestra habitación celestial; y una vez vestidos, no seremos hallados desnudos. 2 Corintios 5:1-3
          • Y no solo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, aun nosotros mismos gemimos en nuestro interior, aguardando ansiosamente la adopción como hijos, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esperanza hemos sido salvados, pero la esperanza que se ve no es esperanza, pues, ¿por qué esperar lo que uno ve? Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos Romanos 8:23-25
          • Entonces oí una gran voz que decía desde el trono: «El tabernáculo de Dios está entre los hombres, y Él habitará entre ellos y ellos serán Su pueblo, y Dios mismo estará entre ellos. Él enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado». Apocalipsis 21:3-4
          • En la vida por venir, es decir, en la vida futura, nosotros tenemos la esperanza de la resurrección física, el estar con Cristo y el tener un cuerpo renovado ya sin muerte ni enfermedad.
        • ¿Pero qué de la vida presente? En esta vida también tenemos promesas, primeramente Cristo prometió no dejarnos solos, sino que el enviaría a su Espíritu Santo para que estuviera con nosotros, el cumplimiento de la promesa que indica que Dios moraría con su pueblo; envió a un consolador, a uno que nos ayudaría. Este consolador es el deposito inicial, las arras de nuestra herencia. Esto indica que nuestro comprador, el Padre, dejo un gran deposito inicial, una garantía, esto es un anticipo de la gloria venidera, una garantía de que nos llevará a la herencia final, esto también es un indicativo de los tiempos finales que empezaron en Cristo pero que aún no se culminan, sino que se consumarán en Cristo a su regreso.
          • También en Él hemos obtenido herencia, habiendo sido predestinados según el propósito de Aquel que obra todas las cosas conforme al consejo de Su voluntad, a fin de que nosotros, que fuimos los primeros en esperar en Cristo, seamos para alabanza de Su gloria. En Él también ustedes, después de escuchar el mensaje de la verdad, el evangelio de su salvación, y habiendo creído, fueron sellados en Él con el Espíritu Santo de la promesa, que nos es dado como garantía de nuestra herencia, con miras a la redención de la posesión adquirida de Dios, para alabanza de Su gloria. Efesios 1:11-14
          • Entonces Yo rogaré al Padre, y Él les dará otro Consolador, para que esté con ustedes para siempre; Juan 14:16
          • Y Él les dio vida a ustedes, que estaban muertos en sus delitos y pecados, en los cuales anduvieron en otro tiempo según la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia. Efesios 2:1-2
          • Es en la vida presente que obtenemos la redención y la nueva vida en Cristo. El Espíritu Santo en esta vida presente nos comunica los beneficios de la redención (las bendiciones de Cristo en los lugares celestiales) a través de los medios de gracia: La Palabra, La Oración y los sacramentos. A esto le conocemos como la santificación de los justos. Esta es la novedad de vida.
    • Doctrinas:
      • Pecado Original.
      • Redención.
      • Resurrección.
        • Si ustedes, pues, han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Colosenses 3:1
        • y con Él nos resucitó y con Él nos sentó en los lugares celestiales en Cristo Jesús, a fin de poder mostrar en los siglos venideros las sobreabundantes riquezas de Su gracia por Su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Efesios 2:6-7
      • Nuevo Nacimiento.
      • Perseverancia de los Santos.
        • Yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrebatará de Mi mano. Mi Padre que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno ». Juan 10:28-30
        • ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada ? Romanos 8:35
        • Por lo cual Dios, deseando mostrar más plenamente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de Su propósito, interpuso un juramento, a fin de que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, los que hemos buscado refugio seamos grandemente animados para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros. Hebreos 6:17-18
      • La nueva vida en Cristo.
      • Santificación
  3. Aplicación Práctica
    • Aplicaciones Generales: La vida practica cristiana que implica la oración, lectura de la Palabra y la comunión con los santos es un trabajo espiritual que nos santifica.
    • Aplicaciones Específicas: ¿Estoy orando? ¿Leo la Biblia? ¿Me congrego?
    • Advertencias y Exhortaciones: Cuidémonos de entender mal los textos, podemos llegar a entender que es por nuestras obras que obtenemos algo o perdemos algo, no es por nuestra justicia, sino que todo es por medio de Cristo.
  4. Conclusión
    • Resumen: Hemos sido redimidos, pero ahora hemos nacido de nuevo, a una nueva vida, vida que es eterna, vida que no podemos perder.
    • Llamado a la Acción: El Espíritu Santo quiere comunicar los beneficios de la redención de Cristo, atendamos humildemente a su voz.
    • Oración de Cierre:

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